Indudablemente la quietud me hostiga,
Me lleva a la ociosidad de pensarte
Y buscarte donde sea,
Me lleva a desatar el deseo por ti,
Por esas manos suaves que me recorren
Y que me brindan la saciedad
Que en ocasiones pierdo.
Busco en tus ojos la esperanza
Que juguetona acompañe mi camino,
Y que con una sonrisa alivies
Dulce y tiernamente el hastío
De los días en los que parece
Que el tiempo pasa por lo natural
De su propio cauce y sin más remedio
Donde a veces –y solo a veces-
Entiendo que la voluntad sin el esfuerzo
Es meramente el deseo enfadoso
Por estar junto a ti, de estrecharte.
Luego escucho tu voz sonora
Atravesando de lado a lado
Los puntos cardinales de mi carne
Para poder llegar a su destino
Y llenarme con la magia de tus balbuceos
Haciendo trizas el silencio que se quiebra
Como mi corazón entre tus manos
Con borbotones que llevan tu nombre.
Mi sueño tiene tu nombre.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
